El mercado tecnológico atraviesa una nueva crisis global. Esta vez, el problema no está en los chips, sino en las memorias RAM. El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial empujó la demanda a niveles históricos y provocó faltantes en todo el mundo.
Como resultado, los precios subieron con fuerza. Además, el impacto ya se siente en Argentina, tanto en componentes sueltos como en equipos completos.
La inteligencia artificial como motor del problema
En los últimos años, la IA pasó de ser una promesa a una infraestructura crítica. Los centros de datos que entrenan modelos avanzados consumen enormes volúmenes de hardware. En ese contexto, las memorias de última generación se volvieron un recurso clave.
En particular, la RAM DDR5 quedó en el centro del cuello de botella. Gran parte de la producción mundial se destina hoy a proyectos vinculados a inteligencia artificial, dejando menos disponibilidad para el mercado tradicional.
El cambio de estrategia de los fabricantes
Otro factor decisivo es la estrategia de los grandes fabricantes. Empresas como Samsung y SK Hynix comenzaron a priorizar memorias especializadas para IA, como las HBM (High Bandwidth Memory).
Estas memorias ofrecen mayor rentabilidad que la RAM destinada a computadoras personales. Por eso, los fabricantes redirigieron recursos hacia ese segmento. Como consecuencia, el mercado de consumo quedó en segundo plano.
Por qué la oferta no logra responder
Aunque la demanda crece, la producción no puede ajustarse rápido. Construir una planta de semiconductores requiere inversiones millonarias y varios años de trabajo. En promedio, el proceso puede demorar más de cinco años.
Por ese motivo, la oferta no logra acompañar el ritmo actual del mercado. Incluso con previsiones optimistas, el desbalance entre demanda y producción seguirá presente.
El impacto directo en los consumidores
Mientras tanto, los usuarios enfrentan aumentos sostenidos en distintos productos. La suba afecta a memorias RAM, SSD, celulares, consolas y computadoras.
Además, volver a tecnologías antiguas no resulta una solución viable para el uso diario. Muchas aplicaciones modernas dependen de hardware actualizado, lo que limita las alternativas.
Un escenario que podría extenderse
Según las proyecciones más pesimistas, esta situación podría extenderse hasta 2028. De confirmarse ese escenario, renovar equipos será cada vez más costoso.
En definitiva, la crisis de las memorias RAM refleja un cambio profundo en la industria. La inteligencia artificial redefine prioridades, reconfigura mercados y deja en claro que el hardware vuelve a ser un recurso estratégico.